Marko Jenšterle
Eslovenia - el país donde las calles llevan nombres de poetas

Eslovenia es sin duda uno de los nuevos países europeos que han establecido las relaciones culturales más estrechas con América Latina. Sólo un año antes de la independencia eslovena (1991), en la Cuidad de México se incició una verdadera expansión en esta parte del mundo de la literatura y del arte dramático eslovenos, pues fue en 1990, en el II Gran Festival Ciudad de México, cuando en América Latina se representó la exitosa obra teatral eslovena Sheherezada, escrita por el autor Ivo Svetina y dirigida por Tomaž Pandur. En México, Sheherezada fue galardonada con el premio de la mejor representación del festival, y lo interesante de esta visita es que se establecieron los contactos con dos países, pues Sheherezada fue invitada a América Latina originalmente por Ramiro Osorio Fonseca,. director y selector colombiano del II Gran festival Ciudad de México, que el año pasado, cuando se fundó el Ministerio de Cultura de Colombia, llegó a ser el Ministro de Cultura, el primero de Colombia.

Después de México, Sheherezada se representó en todos los centros culturales importantes de América Latina, pues en el año 1992 fue invitada a los festivales internacionales de teatro más importantes a Colombia y Venezuela, y luego la vieron también en Argentina y Brasil. Hay que subrayar, además, que el grupo teatral Mladinsko gtedališče realizó la representación en la lengua eslovena, sin traducción simultánea, lo cual nunca impidió al público que la entendiera, y la obra tuvo siempre una muy buena acogida a pesar de la barrera idiomática.

La palabra tiene un papel especial en la historia de Eslovenia, pues los eslovenos formamos una nación de sólo dos millones de habitantes, que, hasta 1991, nunca tuvo una verdadera oportunidad de vivir en su propio país, aunque habría que mencionar que precisamente los eslovenos fueron, hace más de 1400 anos, los primeros de las tribus eslavas que tuvieron ya entonces su primera institución política estatal. El centro de ese país esloveno, o mejor, del país de Carintia, fue Gospa Sveta (Maria Saal, que en la actualidad se ubica en Austria), donde el pueblo votó a sus príncipes según el principio demócratico. Ya en la Edad Media, esa entronización de príncipes fue considerada en Europa un caso especial del simbolismo estatal, y su influencia se puede advertir también en la Declaración de la Independencia de Estados Unidos de América (del año 1776), pues el hecho llamó la atención a Thomas Jefferson cuando leyó la historia de Europa. Aceptando el cristianismo en 744, los eslovenos perdieron su independencia estatal y se incorporaron, como uno de tos primeros pueblos eslavos, al mundo cultural europeo occidental. Pero, consecuentemente, tuvieron que aceptar también el dominio germánico, pues, ya en el año 828, los príncipes nacionales fueron sustituidos por los señores feudales, condes y duques alemanes. No obstante, lograron conservar su lengua y su cultura durante siglos.

Eslovenia es uno de los países más jóvenes de Europa. Su territorio está situado entre Austria, Italia, Hungría y Croacia, y mide sólo 20.000 kilómetros cuadrados. Hasta el final de la Primera Guerra Mundial perteneció a Austria y, después del desmoronamiento de la monarquía en 1918, se integró con la mayor parte de su territorio en Yugoslavia, donde permaneció hasta el año 1991. En 1918, aproximadamente dos tercios del territorio esloveno formanon parte de Yugoslavia, mientras que un tercio fue dividido entre Italia, Austria y Hungría, donde, en la actualidad, viven las minorías eslovenas. Además, numerosos eslovenos se dispersaron por todo el mundo, donde a menudo se destacaron como expertos importantes en muy diversos campos de trabajo. En México vive y trabaja el célebre cervantista e hispanista esloveno, Sr. Ludovik Osterc, conocido al público especialista de todo el mundo sobre todo por su obra "El pensamiento social y político del Quijote".

En América Latina, el centro esloveno más grande se halla en Buenos Aíres, adonde los eslovenos se trasladaron en la época de dos mayores emigraciones. Primero en los años treinta de este siglo, cuando buscaron refugio a causa de la crisis económica y del fascismo italiano, y, después de la Segunda Guerra Mundial, al huir del comunismo. Estiman que hoy día hay más de 30.000 emigrantes de origen esloveno que viven en Argentina. Esta comunidad, una de las emigraciones eslovenas más grandes del mundo, ha sabido conservar durante años su cultura, pues en Buenos Aires siguen editando libros, escritos en esloveno por los escritores eslovenos que viven allí; además, los emigrantes tienen sus escuelas eslovenas, asociaciones culturales y hasta un teatro esloveno.

En 1992, las organizaciones de los emigrantes eslovenos en Argentina prepararon en colaboración con el Ministerio de Cultura de Eslovenia la semana de la cultura eslovena en el Centro Cultural General San Martín de Buenos Aires, en la que participaron los escritores y poetas Drago Jančar, Alojz Rebula, Zora Tavčar, dr. Andrej Capuder, Aleš Debeljak y Jure Potokar, que habían venido de Eslovenia. En la ocasión de la lectura pública de su literatura establecieron también relaciones directas con la Asociación de Escritores de Argentina. También hay que mencionar que la célebre escritora argentina y colaboradora de Borges, Vlady Konciancich, es de origen esloveno.

Hace ya tiempo que la literatura latinoamericana dejó de ser desconocida a los lectores eslovenos. Los eslovenos hicieron el primer contacto con esta literatura en 1922, cuando en la revista Ljubljanski Zvon publicaron dos textos breves de los escritores mejicanos Amado Nervo y Manuel Gutiérrez Nájera. La mayoría de los textos fundamentales de la literatura latinoamericana está traducida al estoveno, y hay muchos autores de los países en los que se realiza esta gira de promoción de los escritores eslovenos, cuyas obras han sido traducidas al esloveno, entre ellos los autores mejicanos: Juan Rulfo, Cartos Fuentes, Octavio Paz, Ermilo Abreu Gómez, Artura Alabarce Souto, Mariano Azuela, Amado Nervo, Carlos Pellicer, Alfonso Reyes, Luis Spota, Hernando Tellez y Manuel Gutiérrrez Nájera. También el libro sagrado de los indígenas quiché, Popol Vuh, fue traducido al esloveno. Entre los creadores literarios venezolanos, acercados al lector esloveno a través de la traducción, figuran Rómulo Gallegos, Rufino Blanco Fombona, Julio Garmendia, Hector Mújica y Arturo Uslar Pietri. Y entre los autores colombianos podemos enumerar los nombres siguientes: Gabriel García Márquez, José Eustasio Rivera, Eduardo Santa y Joaquín Carlos García Monge.

Además, en los suplementos culturales de los diarios eslovenos solemos leer con regularidad los artículos sobre las obras nuevas de los escritores contemporáneos, por ejemplo Carmen Boullosa, Edgardo Bermejo Mora, ingeles Mastretta, Laura Restrepo, José Balza y otros.

Muy diferente es, claro, la situación con respecto al conocimiento de la literatura eslovena en América Latina, pues hasta Eslovenia como estado aún sigue ocupándose del problema de reconocimiento a nivel mundiai. Ya sólo en Europa la confunden muchas veces con Eslovaquia o Eslavonia (parte de Croacia), y este problema se hace aún mayor en otros continentes. La primera vez que el mundo supo de Eslovenia fue al estaliar la guerra de liberación, que duró diez días, cuando ei ejército yugoslavo de entonces atacó al joven país. Puesto que Eslovenia fue la primera de las repúblicas yugoslavas que decidió independizarse, el interés del público mundial fue tanto más grande, pero más tarde, a causa de una crisis mucho mayor y mucho más grave en los territorios de Croacia y de Bosnia y Herzegovina, el interés por Eslovenia disminuyó. Como Eslovenia ha llegado a ser un país estable sin grandes conmociones y como, en la actualidad, hay crisís y acontecímientos mucho más ímportantes, es comprensible que el nombre Eslovenia aparezca en los medios de comunicación con muy poca frecuencia.

A pesar de que el país se prepara con celerídad para entrar en la Unión Europea, no descuida la importancia de los contactos con los países de todo el mundo. En este sentido, las experiencias de Améríca Latína le resultan especíalmente cercanas, pues también esta parte del mundo padeció, sólo hace unos años, crisis sociales graves y dramáticas, mientras que hoy día es precisamente aquí donde se puede sentir una fuerza cuitural extraordinaria, por lo cual América Latina se considera, con toda la razón, el continente del futuro.

Porque Eslovenia ha sido desde siempre muy conciente del peligro que trae ei llamado eurocentrismo. Nuestro país sabe muy bien lo que significa vivir bajo el poder de las culturas más potentes y agresivas, cuando hay que dedicar una atención muy especial a la cultura. Es decir que la cultura esiovena inicia sus reiaciones con las cufturas de los países latinoamerícanos con una ventaja importante: no lleva la carga de la historia, pues su pequeño tamaño geográfico ha contribuido al hecho de que siempre ha considerado a su gente, dispersa par el mundo, sobre todo como un puente cultural importante entre Eslovenia y otras, diferentes culturas. La tolerancia y el multiculturalismo aún hoy conservan el papel más importante en la cultura eslovena.

En los últimos años, cuando Europa se vio sacudida por una de sus crisis más grandes, Eslovenia encontró en los países de América Latina las respuestas a muchos de los problemas que la impotente burocracia europea encaraba sin éxito alguno, y sobre todo vio con claridad que, aunque el mundo actual fuera cada vez más pequeño a causa de nüevos modos de comunicación, todo el desarrollo tecnológico no podía compensar la fuerza y las relaciones a largo ptazo que se crean a través de un contacto directo.

Si nos fijamos brevemente en la historia de la cultura eslovena, entonces hay que mencionar que el primer texto esloveno escrito data de la época de finales del primer milenio. Se trata de los escritos de Freising, que se conservan hoy en el archivo nacional de Munich en Alemania. Hay dos personajes que los eslovenos consideran autores fundamentales de su cultura. El primero es el reformador protestante Primož Trubar que escribió el primer libro en esloveno a mediados del siglo XVI, y el segundo es el gran poeta esloveno France Prešeren que vivió en la época del romanticismo europeo y que, a través de su actividad literaria, elaboró también el primer programa nacional esloveno de consideración. La fiesta actual de la cultura eslovena más importante lleva su nombre, lo nombre llevan también los premios nacionales de cultura más grandes, y los versos de su poema Brindis (Zdravljica) se han tomado para letras del himno esloveno. Los eslovenos que salen al extranjero suelen alabarse del hecho de que sus calles no llevan nombres de generales, sino de poetas y narradores.

La independización de Eslovenia también está ligada de forma directa con la cultura, pues, en la época del sistema yugoslavo unipartidario, la oposición surgió precisamente del círculo de escritores y su Asociación fue uno de los agentes más activos en la lucha por la democracia.

Hay dos encuentros internacionales importantes de escritores que se organizan en Eslovenia todos los anos. El primero es el encuentro del PEN en Bled, y el segundo la reunión internacional de escritores Vilenica. Con respecto a la actividad editorial, es muy significativo el dato de que la primera imprenta en la capital, Ljubljana, se fundó en 1975, en la época en que los protestantes bajo la dirección de Primož Trubar editaron los primeros libros eslovenos. A causa de las persecuciones de parte de las autoridades católicas, la actividad de imprenta cesó en los siguientes cien anos y resurgió sólo en el siglo XVII con el historiador Janez Vajkard Valvasor. En Eslovenia hay actualmente más de 150 editoriales registradas, que cada año publican acerca de 2.500 libros, lo cual corresponde a un libro por 800 habitantes. Entre las editoriales más grandes figuran Mladinska knjiga, Državna založba Slovenije, Cankarjeva založba y Založba Obzorja. El estado presta una atención especial a las subvenciones de libros. Aproximadamente el 7 % de todos los libros impresos y 77 revistas culturales y científicas obtienen subvenciones para la impresión. Hay otro dato que confirma el alto nivel de cultura del público lector: Eslovenia tiene la Biblioteca Nacional y Universitaria en Ljubljana, una Bibilioteca Universitaria en Maribor y la Biblioteca~ Central de Ciencias Técnicas en Ljubljana, y, además, tiene 60 bibilotecas municipales con 781 sucursales. En ellas, el lector dispone de aproximadamente 5.800.000 unidades, lo cual supone 2, 9 libros por habitante. Las bibliotecas registran más de 5 millones de visitas al año, y el número de los lectores aumenta paulatinamente. Hasta el 61 % de los habitantes lee al menos un libro al año, por lo que Eslovenia, con respecto a la cultura del público lector, ocupa un lugar alto en la escala europea, y, en cuanto al número de los libros editados, tambíén figura entre los primeros países de Europa.

Los eslovenos creen que la cultura tiene una importancia vital para la identidad nacional. Las encuestas de la opinión pública indican que hasta la mitad de los habitantes cree que el pueblo esloveno sólo se puede conservar con la ayuda de la cultura. Con respecto a la pregunta sobre los méritos de la lucha por un país independiente, las encuestas muestran también que los eslovenos atribuyen los mismos méritos tanto a los personajes de la cultura como a los políticos. No es nada extrano, entonces, que después del cambio de sistema, en 1991, mucha gente de la cultura entró también en la política e incluso tomó algunas posiciones claves en el gobierno.

Los escritores gozan de un prestigio muy especial, pues muchos trataron en sus obras, aún durante la época del sistema unipartidario anterior, una serie de temas prohibidos, abriendo de ese modo el nuevo espacio a la democracia. Y con la llegada de la democracia ha cambiado también su papel en el nuevo estado, donde la libertad de palabra y la democracia ya han llegado a ser sobreentendidas. Por eso, ahora los escritores eslovenos ayudan a su joven país en la creación de su identidad, ocupándose de la promoción de su cultura en el mundo. Precisamente este es el objetivo de la presente delegación de escritores a Colombia, Venezuela y México. Y, sobre todo, esta visita brinda una gran oportunidad de ampliar, a través de nuevos contactos y amistades, el conocimiento de los eslovenos en su país sobre los hechos más actuales en esta parte del mundo, de fos que se olvida a menudo, aunque, desde esta perspectiva, nuestros problemas toman muchas veces un aspecto diferente y no tan desfavorable como nos lo presentamos a nosotros mismos en nuestro país.